La situación del sector autopartista

La situación del sector autopartista, según AFAC

La producción de vehículos es una de las actividades industriales que más ha caído en 2016, con una baja del 13 por ciento, lo cual ha impactado fuertemente en la cadena de abastecimiento “aguas abajo”, afectando negativamente a los proveedores autopartistas. El mercado de reposición también muestra caídas en la mayoría de los rubros. La reducción en los mantenimientos preventivos de los automóviles ha repercutido más que el aumento del parque de los últimos años, sumado al incremento de importaciones de repuestos en los primeros meses del año. Al mismo tiempo, las exportaciones de autopartes cerrarán el año con una caída del orden del 20 por ciento; explicado por la performance de la demanda brasileña y los serios problemas sistémicos de competitividad (carga tributaria, costos de ART, ausentismo, infraestructura, etc.).

Si bien el comercio de vehículos y autopartes ha mantenido un sistema de intercambio administrado con Brasil, el mismo es sumamente flexible y convalida un fuerte déficit bilateral. En lo que va de 2016 hubo un desbalance de 200 mil unidades, el equivalente al 50 por ciento de lo que se produjo. A pesar de la flexibilidad mencionada, al menos existe una señal a la hora de decidir inversiones para mantener cierto equilibrio en la región en función del tamaño de los mercados.

La estrategia de especialización y complementación es la correcta, pero hay efectos no deseados cuando los mercados de ambos países no varían en la misma sintonía. De hecho hay diferencias importantes entre la situación productiva actual de las empresas que siguen dicho patrón de especialización y las que duplican los vehículos producidos en Argentina y Brasil. Por ello es de gran relevancia la Ley de Fortalecimiento del Autopartismo, que busca reforzar esa estrategia, además de marcar un punto de inflexión ante décadas de desintegración productiva en la cadena de proveedores autopartistas.

Para 2017 se proyecta una suba en la producción de vehículos de 3 o 4 por ciento, marcando ello un cambio de tendencia de la mano de algunos nuevos proyectos. Obviamente lo que ocurra con el mercado brasileño será fundamental. Están pendientes de discusión otras cuestiones entre Argentina y Brasil. Ambos países tienen un déficit con extrazona del orden de los 20 mil millones de dólares mientras que los requisitos de origen actuales reafirman y promueven esa situación. Otra cuestión hiper sensible será la negociación con la Unión Europea, en donde muchísimos sectores industriales de ambos países enfrentan un amenazante horizonte de ausencia de aranceles contra inciertas mejoras en las condiciones de acceso de los productos agrícolas a Europa. La agenda de la productividad y competitividad resulta esencial en este contexto.

Se está discutiendo de qué manera la región, y nuestro país en particular, se focaliza a las nuevas tecnologías conexas a los vehículos y la movilidad en general. La adecuación que deberá llevar a cabo el sector productivo deberá ser mucho más acelerada que en las últimas décadas. Pero una presión impositiva sobre la cadena automotriz superior al 50 por ciento, y esquemas laborales que en muchos casos son de mediados de los años setenta, requieren también una urgente adecuación.

En síntesis, la coyuntura se presenta sumamente complicada aunque con perspectivas ciertas de mejora. La sustentabilidad de dicha situación dependerá de la realización de los cambios estructurales pendientes, no solo en lo macro sino también en lo microeconómico.

Juan Cantarella, Gerente General de Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC). Fuente: Página/12